Hoy en día, la calidad de las plataformas de streaming va de mal en peor. Hemos pasado de estrenos de series, cuanto menos, bastante decentes, a una mezcla entre un surtido de subproductos en formato reality y documentales sensacionalistas junto a unas series y películas que en raras ocasiones cumplen las expectativas. Con el paso del tiempo, estas plataformas han terminado convirtiéndose en versiones evolucionadas —pero de pago— de canales como Telecinco o Antena 3. Y no solo hay que pagar, sino que además incluyen anuncios, ofrecen una calidad estándar, y si quieres verlo mejor, debes pagar aún más. Al parecer, lo que ya te cobran, sumado a la publicidad —normalmente repetitiva—, no es suficiente para garantizar la mejor calidad de imagen. Los precios oscilan aproximadamente entre los 100 y 200 euros al año, dependiendo de la plataforma y el tipo de suscripción, todo ello a cambio de unos pocos estrenos anuales que, con suerte, merecen la pena. Aunque siempre hay algún tít...